Sanar a Haiti…

 

“Quien se burla del pobre ultraja a su Hacedor,

quien se goza del mal ajeno no quedara sin castigo”.

Proverbio 17.5

Biblia Herder.

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Sanando Haiti

 

(Para sanar a Haiti: busquemos en su historia,no en su naturaleza).

-To Heal Haiti, Look to History, Not Nature-

By MARK DANNER** New York Times 22 Enero 2010**

Mark Danner is the author, most recently, of “Stripping Bare the Body: Politics, Violence, War,” which chronicles political conflict in Haiti, the Balkans, Iraq and the United States.

Traduccion: Oscar Mendoza

(Titulo original:Para Sanar Haití, un vistazo a la historia, no a su naturaleza).

Haití es la tragedia preciada de todos. Mucho antes de que el gran terremoto golpeara al país como el acto de un ‘dios vengativo’; el mundo  y los estadounidenses en particular, describian- definian- marcaban a Haití, sobre todo por su sufrimiento.

Haiti es el epítome  de la  miseria y su nombre es como una bola y cadena de hierro que el pais arrastra, no es balde es  el país más pobre del hemisferio occidental.

Haiti es  uno de los paises  más pobres de la tierra. Décadas de pauperización  y pobreza han hecho de Haití para los extranjeros un extraño objeto de fascinación, asombro y respeto. A veces la pena que se adjunta a esa tierra – y esto lo vemos cada vez más en la cobertura de noticias de la semana pasada – alcanza un tono casi sagrado, como si el país ha tomado su lugar como  especie de ‘víctima propiciatoria’ entre las naciones, clavados en su propio sufrimiento y con sangre a una  cruz de  miseria sin fin.

Sin embargo, no hay nada místico en el dolor de Haití, ninguna maldición ineludible que les persigua a traves la tierra. Desde la independencia y antes, los daños de Haití han sido causados por los hombres, no los demonios.

Actos de la naturaleza  como ha sido  el terremoto de la semana pasada  fue capaz de matar a tantos debido a la corrupción y la debilidad del Estado de Haití, un estado construido para la depredación y el saqueo. La recuperación puede darse sólo con la vital ayuda -incluso heroica- que viene desde  afuera;pero esa ayuda, no importa cuan inspirada sea la generosidad que encarna, hará poco para restaurar Haití a menos que se ocupa de las puntuales causas que  el hombre mismo ha causado y que se  encuentran  debajo de toda la enfermedad que padece Haití.

En 1804, la República libre de Haití se declare, es un triunfo casi inimaginable:difícil exagerar la gloria de ese nacimiento. Cientos de miles de esclavos africanos habían trabajado para hacer de Santo Domingo -como Haití se conocía en aquel entonces-, la colonia más rica del mundo, un productivo emporio impulsado por esclavos y una fábrica de producción de toneladas de toneladas de caña de azúcar que le llevaron a ser los cultivos comerciales más grandes del siglo 18. Para la era pre-revolucionario de Francia, Haití fue una vaca lechera inagotable, que hacia flotar mucho  la economía francesa. Generación tras generación, los segundones de las grandes familias francesas se embarcaban para Santo Domingo,a presidir las plantaciones de azúcar, disfrutar de los favores de las mujeres africanas esclavizados y hacer sus fortunas.

Incluso para los estándares de aquellos dias,la jornada y las condiciones en los campos de caña de Santo Domingo  eran horribles y brutales; los esclavos morian jovenes y en masa; tenían pocos hijos. Dado que las exportaciones de azúcar y el café estaba en auge, las importaciones de los africanos estaba en auge con ellos. Así que para cuando los esclavos  marchan hacia su gran revuelta en 1791, la mayor parte de ese medio millón de negros  nacidos en África, hablaban  lenguas africanas y por supuesto adoraban dioses africanos.

En una compleja  década de  conflictos  largos e intensos, estos esclavos africanos se conviertieron tambien en soldados al mando de  líderes legendarios como Toussaint Louverture y Jean-Jacques Dessalines. Famosos por derrotar  a tres ejércitos occidentales, entre ellos la superpotencia imparable de la Francia napoleónica.

Fue una guerra muy  salvaje: “quemen las casas  y corten  las cabezas! “, fue el lema de Dessalines;asi  los esclavos asesinaron a sus amos blancos, o los expulsaron de la tierra que les trabajaban.

El 1 de enero de 1804, cuando Dessalines creó la bandera de Haití  rompiendo  la franja media blanca de la bandera de Francia, logro lo que ni Espartaco  pudo: se había llevado a cabo el triunfo de la única rebelión exitosa de esclavos en la historia. Haití se convirtió en el primera republica negra independiente y la segunda nación independiente en todo el hemisferio occidental.

¡Pero,ay! las Repúblicas que tenian  en primer lugar en esos dias,como los Estados Unidos, a pesar de su credo revolucionario, de que “todos los hombres son creados iguales”, miró a estos auto-liberados  hombres como un shock,con desprecio y  miedo. De hecho, a todas las grandes potencias comerciales occidentales de la época,la mayor parte de cuya riqueza se basa en el trabajo de los esclavos africanos la boicotearon. Haití se presentó ante el mundo como un ejemplo terrible de la libertad que podia llegar demasiado lejos. Los dueños de esclavos de América sintieron desesperadamente el temor de que los fuegos de la revuelta de Haití les saltara por encima de los pocos cientos de kilómetros de mar que los alejaba y lea inflamara sus propios esclavos.

Por esta razón, los Estados Unidos se negó durante casi seis décadas, a reconocer a Haití como nacion independiente. Abraham Lincoln, finalmente lo hizo en 1862. Junto con las grandes potencias coloniales, los Estados Unidos en lugar de recompensar los esclavos triunfante de Haití, les dieron  un embargo comercial sofocante – y una demanda que, a cambio de paz en el país naciente debia  pagar enormes reparaciones a su ‘supervisor’ colonial. Después de haber ganado su libertad por la fuerza de las armas, los ex esclavos de Haití se tenian que  comprar a si mismos  como un  precio de inmenso tesoro.

 La nueva nación,con sus campos quemados,sus casas desoladas,sus  plantaciones saqueadas,sus ciudades devastadas por una guerra apocalíptica, fue aplastado por los cargos de estas indemnizaciones astronómicas. Los pagos que debian hacer a sus ex amos, de una u otra forma, estranguló su economía por más de un siglo. Fue en esta oscura secuela de la guerra, a la sombra del aislamiento y el desprecio, que el sistema político de Haití tomó forma peculiar, lo que refleja en forma distorsionada, como un modelo de cera que se coloca demasiado cerca del fuego y se distorciona:asi fue la sociedad esclavista de la época colonial.

 

En su vértice, los colonos blancos fueron suplantados por una nueva clase dominante, compuesta en gran parte de los funcionarios  negro y mulatos. Aunque la rivalidad política de estos grupos pronto se convirtió en amarga lucha, mantenian el principio cardinal  determinante: mantener la independencia de Haití de la gestión heredada de Santo Domingo, que no era otra cosa que una brutal y depredadora  estracción  de la riqueza del país por unos pocos elegidos y poderosos.

 

Los blancos en sus plantaciones lo había hecho directamente, explotando la tierra de su propiedad con el trabajo forzado de los esclavos. Pero los esclavos se habian  convertido en soldados  de una revolución victoriosa, y los que sobrevivieron exigieron como recompensa una parte de la rica tierra en la que había trabajado y sufrido. Poco después de la independencia la mayoría de las grandes plantaciones fueron divididas, entregado a los antiguos esclavos, se asento el establecimiento de Haití como un país aislado del mundo;de pequeños propietarios, cuyos campos quedaron aislados, en el lenguaje, la religión y la cultura nacida en gran parte de África.

 

Incapaces  de poder sustituir a los blancos en sus mansiones de las plantaciones, la nueva élite de Haití se mudó de la propiedad de la tierra a la lucha por el control de la única institución que podía imponer impuestos a sus productos:el gobierno.Mientras que los esclavos liberados trabajaban sus campos pequeños, los poderosos se retiraron del campo y entraron en el gobierno a recoger los frutos del trabajo de otros a través de los impuestos. En esta forma desfigurado la nueva filosofía colonial piso tierra. Una decisión que no tenía que ver con la construcción o el desarrollo del país, pero si con la extracción de sus riquezas. “A coger el pollo”, proclamó Dessalines – ahora Emperador Jacques I – “pero no lo hagan gritar.”

En 1806, dos años después de la independencia, el emperador fue bayonetado por una conspiración en su mayoría mulata. La historia de Haití se convirtió en una historia inmensamente compleja de luchas entre facciones para controlar el estado,con las facciones a menudo definidas por una política compleja de color de la piel. No existe un método de sucesión en última instancia reconocida como legítima, no hay tradición de oposición leal.En esta política se asesina y se gobierna a base de improvisación. La inestabilidad se alternaban con la autocracia. El estado quedo en manos del que ganara;la riqueza de Haití una vez incautada por el grupo ganador,compraba la lealtad, pero sólo por un tiempo.La fragilidad de las reglas y la incertidumbre fue la tenencia de la nacion.Los pocos gobernates eran asesinados, exilados y  saqueados.Su paso por el poder era a veces desplazado con la muerte,pero siempre su riqueza que  no se enviaba fuera del país – fue saqueada a su turno tambien.

 

En 1915 regresaron los blancos:los infantes de marina de los Estados Unidos desembarcaron para hacer cumplir la continuidad de los pagos de la deuda original y para poner fin a una lucha violenta por el poder que,a la sombra de la Primera Guerra Mundial y las maquinaciones de Alemania en el Caribe, de pronto pareció amenazar los intereses estadounidenses. Durante sus casi dos décadas de gobierno, los norteamericanos construyeron caminos y puentes, centralizaron ell Estado haitiano  y preparando el escenario del Puero-Principe, la capital, que vemos hoy en día en toda su devastación despues del terremoto.Los blancos en el poder permitieron el  envió de los haitianos al extranjero para ser educados como agrónomos y médicos en la esperanza de construir una clase media más estable.

 

Sin embargo, por el momento en que finalmente hoy tenemos, poco en el sistema original había cambiado fundamentalmente. El nacionalismo haitiano, picado por la reaparición de los amos blancos que han obligado a los haitianos a trabajar en bandas de carretera, produjo el movimiento que finalmente llevó al poder en 1957 François Duvalier, el más brillante y sangriento de los dictadores de Haití, que asesinó a decenas de miles de personas hábilmente durante la  guerra fría,usando el fantasma del comunismo para ganar la aceptación estadounidense.

La epoca de Duvalier,que  finalizó con el derrocamiento de su hijo Jean-Claude en 1986, marcó el comienzo de la era más reciente de la inestabilidad de Haití,que ha visto,en apenas un cuarto de siglo,varios golpes y revoluciones, un puñado de elecciones (abortados, manipuladas y  a veces justas), una segunda ocupación norteamericana (cuyos logros fueron aún más efímera que la primera) y en total, una docena de gobernantes haitianos.

Hoy,menos dinero proviene de  de la tierra, y lo poco que se produce en Haití ha sido aun mas  debilitado por la sobreproducción y la falta de inversión. La ayuda de los extranjeros, las naciones o las organizaciones privadas, ha suplantado en gran parte esa escasez de productos.

Haiti se ha convertido  en el pez dorado de las ayudas extranjeras. Un puñado de proyectos se han hecho bien y duraderos, y muchos han sido auto-servicio  e  incluso contraproducente. Todos han ayudado a hacer possible- mediante el levantamiento de las cargas básicas de gobierno de Haití-, a crear y hacer subsistir  el poderoso estado depredador que la nacion soporta.

La lucha por el poder no ha terminado. Tampoco la proclividad histórica de Haití para el drama y el desastre. Llevado a cabo en su estela, las intervenciones en el mundo – militar y civil, y acompañado muy a menudo por una gran determinación misionera para “reconstruir Haití” – han tenido como principio unitario solo su incapacidad para alterar lo que es más básico en el país, la realidad de un estado corrupto y el papel, involuntaria o no, de los forasteros en colaborar con ello.

El sonido del sufrimiento de Haití es ensordecedor, pero detrás de él se puede escuchar una música familiar ya comenzar a sonar de nuevo. Haití debe ser nuevo. Este tipo de sufrimiento tan cerca de las costas de América no puede ser tolerado. La otra noche vi a un corresponsal de la televisión sacudir la cabeza por lo que él describió como conmovedora, una muerte “estúpida” – una muerte, que se ha podido evitar con la simple atención médica, podría haberse evitado. “No tiene que ocurrir”, dijo a los espectadores. “La gente murió hoy que no tenía necesidad de morir.” Él no dijo lo que cualquier haitiano podría haber dicho: que el día anterior y el día antes que ese y asi sucesivamente, que Haití ha visto cientos de estos “muertes estúpidas”, y, que en siglos o  miles de semanas más. Lo qué ha cambiado,esta  vez, y quizas sea  sólo por un tiempo, es la luz que brilla sobre ellos, y el volumen de las voces que exigen houy  “un nuevo Haití”, ahora este Haiti debiera construirse de modo que nunca vuelva mas a suceder. 

Ya sea que los haitianos de hoy  puedan leer o no, la gente de Haití esta en pie en la historia,quiere  vivir en una nueva historia política. Ellos son independientes, orgullosos, tremendamente consciente de su propia singularidad. Lo que los distingue es una tradición de heroísmo y de la convicción de que ellos son y seguirán siendo algo distinto, además – algo que se puede escuchar en el Creole hablado en el campo, o el en el vudú practicado: los rastros de la África que la primera generación de revolucionarios trajeron con ellos en su travesía por el  Atlántico.

Los haitianos han crecido en un cierto sentido en su lucha por la individualidad y el poder, y el país ha demostrado ser capaz de absorber las atenciones ardiente de los extranjeros que, tan a menudo como no, siguen siendo felizmente ignorante de sus propias contribuciones a lo que es Haití. Al igual que los puentes en ruinas esparcidas por el campo – uno de los pocos vestigios de los ‘Marines’ y su ocupación de hace casi un siglo – estas atenciones tienden a comenzar con un  ‘sello evangélico’ y dejan algo  poco duradero.

¿Qué puede, entonces hacer  Estados Unidos?, podría empezar abriendo sus mercados a los productos agrícolas de Haití y los productos manufacturados, ampliar y hacer permanente las disposiciones de un proyecto de ley commercial; promover los acuerdos comerciales negociado en el 2008. Este paso no sería encantador o glamoroso, no sería “rehacer Haití.” Mas que nada se necesitaría un compromiso duradero por los agricultores estadounidenses y los fabricantes y, según se cura el país, que en realidad traería puestos de trabajo permanentes, la inversión y el ingreso a Haití.

En segundo lugar, los Estados Unidos y otros paises donantes podrían hacer un compromiso formal para asegurar que la ingente cantidad de recursos se vierta pronto en el país para la reconstrucción y no vaya a parar a manos de extranjeros sino a los haitianos – y no sólo a los contratistas y constructores de Haití-, sino a los trabajadores haitianos, en salarios razonables. Esto pondría dinero real en manos de los haitianos, y no sólo unos pocos, y empezaria a cambiar el poder de un gobierno  rapaz y tambien de las bien intencionadas y muy a menudo ‘ineficaz organizaciones benéficas’ que tratan de hacerse de ellos. El regalo más grande del mundo sería el de hacer esto posible – y es necesario- para los haitianos;para todos  todos los haitianos: la reconstrucción de Haití.

Un pensamiento en “Sanar a Haiti…

  1. Miguel Luis Ch. dice:

    Bendiciones hermano Oscar

    Interesante reseña historica de Haití, saludos a Nikols que el Señor continue bendiciendolos y guardándoles en ese país.

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