Abre Mis Ojos

 

Bereshit

  • El Drama Original en Nuestras Almas
  • La historia de Adán, Eva y la serpiente primigenia plantea el escenario para el desarrollo de todos los acontecimientos que suceden en la realidad. Por eso, estos tres personajes, cada uno con su propio nivel de conciencia, también existen dentro de nuestras almas. En esta meditación, el rabino Ginsburgh explora los roles que desempeña cada uno de ellos en nuestra psique y cuando nos concentramos en la rectificación de estos niveles de conciencia, traemos la redención para nosotros y para el mundo entero.

El Escenario está Planteado

Todos los acontecimientos de la Torá y todo el curso de la historia han sido determinados por el primer acto, el pecado de Adán, Eva y la serpiente. La cabalá nos enseña que estos tres actores básicos representan tres niveles de conciencia, los asentamientos de la mente, el corazón y el hígado, respectivamente.

Representada por Adán, la mente es conciencia intelectual pura y abstracta; el corazón representado por Eva, es el asiento de las emociones, mientras que el hígado representado por la serpiente, es el pragmatismo, la conciencia involucrada en los beneficios y pérdidas materiales que resultan de nuestras acciones.

El Proceso de Toma de Decisiones

El gran comentador talmúdico Maharshal, explica que  hay tres fuerzas motivadoras en nuestro proceso de toma de decisiones:

–         tov, “bueno”

–         arev,“placer”

–         moil, “ganancia”

Las iniciales de estas palabras en hebreo forman la palabra ta’am, que significa razón o motivo. En hebreo, esta palabra significa “gusto”. Cuando tomamos decisiones debemos poder “gustar” (saborear) el motivo que hay detrás de ellas.

Estos tres niveles de conciencia en nuestro proceso de toma de decisiones son nuestros Adán, Eva y serpiente personales.

El origen de la elección por el bien, incluso cuando no podamos definirlo, está en “jojmá“, la sabiduría de la mente personificada por Adán.

El origen de la elección del placer está en el corazón. La belleza nos atrae al pensar que cuanto más cerca nos encontremos de ella más placer habremos de sentir. Este sentimiento de placer potencial se asienta en las emociones, el entendimiento del corazón, biná, representado por Eva.

El origen de la elección del beneficio está en el hígado. Este es el asiento de daat, el poder de conectarse con la realidad. El nivel de conciencia que se conecta con la realidad es el sentido instantáneo e inmediato de ganancia y pérdida, el pragmatismo representado por la serpiente.

El Reinado Rectificado

En hebreo, estos tres órganos se llaman moaj, lev, kaved, cuyas iniciales forman la palabra melej, que significa “rey”.

Cuando la mente rige sobre el corazón y este a su vez sobre el hígado, el imperio del rey está rectificado.

Si la serpiente no hubiera seducido a Eva -quien a su vez sedujo a Adán- hubiera permanecido en su posición natural subordinada a ellos, posición en la que hubiera  sido el sirviente más grande de la humanidad. El valor numérico de najash, “serpiente”, es 358, al igual que Mashíaj. Esto alude a un potencial muy elevado de la serpiente cuando está subordinada a Eva, el corazón.

El Corazón del Drama

El valor numérico de estos tres personajes AdamJavá-najash, más el de sus tres órganos correspondientes moaj-lev-caved es 528, que es el triángulo de 32 (todos los números desde el 1 hasta el 32), valor numérico de lev, “corazón”.

De esto aprendemos que el corazón representado por Eva es la esencia del drama que se desarrolla en nuestras almas, el eje de la interacción entre los tres y alrededor del cual giran nuestras vidas.

La esencia del libre albedrío está en el corazón porque tiene la capacidad de distinguir entre el placer sagrado y puro y el impuro. Cuando Eva, el principio placer, sucumbió a la seducción de la serpiente, esta comprendió que su veneno también podía llegar a la mente, Adán y contaminarlo.

Explica el jasidismo que el punto más profundo del alma está en el sitio más íntimo del corazón. Aunque la mente debe dominar al corazón, y el corazón al hígado, el punto interior del corazón debe regir sobre la mente. Ese punto del corazón en el tzadik verdadero está revelado y por cierto gobierna la mente.  

La Rectificación histórica

De acuerdo con la tradición jasídica el nivel revelado de la Torá que presidió sobre la judería mundial a través de los siglos hasta la aparición del Baal Shem Tov, es la rectificación de Adán, la mente. Aunque durante ese período de tiempo hubo revelaciones de la dimensión interior de la Torá (como el Zohar y las enseñanzas del Arizal), estaban restringidas a los relativamente pocos estudiantes de esas enseñanzas que tenían un alto nivel espiritual. Como la rectificación de la mente es un proceso prolongado, ese periodo de la dimensión revelada de la Torá abarcó muchas centurias.

La revelación del Baal Shem Tov inició una nueva era del proceso de rectificación: la rectificación del corazón.

El origen espiritual de las enseñanzas de la dimensión interior de la Torá es muy elevado y profundo, lo que permite que este conocimiento llegue hasta los extremos más alejados del mundo.

Cuando la dimensión interior de la Torá revela el punto más profundo en nuestros corazones –el que controla la mente- Eva es capaz de vencer a la fuerza de maldad que la sedujo.

Lograr esto conduce al período culminante de la era del jasidut, la llegada del Mashíaj, cuando la dimensión malvada de la serpiente es erradicada y su esencia interior es elevada y rectificada.

La Experiencia Sustancial

El Arizal afirma que Di-s creó la realidad a partir del punto medio. Pero los grandes maestros cabalistas ponen en tela de juicio esta afirmación, con el argumento de que si el comienzo de la creación está en el infinito absoluto, entonces ¿cómo puede haber un punto medio?

La respuesta a esto es que el punto medio de la realidad es el origen del corazón. Allí está la sede del albedrío, la elección, el punto de referencia de la creación, el lugar donde Di-s eligió revelar Su ser esencial.

Java, “Eva”, significa “experiencia” o “vivencia” y “expresión”. Di-s desea que Su ser infinito sea vivenciado y encuentre su expresión en el punto más íntimo y secreto de nuestros corazones.

Nuestra era es la de la rectificación del corazón, abriendo su intimidad más profunda a la experimentación del ser infinito de Di-s. Esta experiencia de la dimensión interior de la Torá traerá al Mashíaj, quien erradicará el mal de la serpiente y transformará su esencia interior transformándola en un trono para el bien.

Fuente: Instituto Gal Einai de Israel

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